Aprender a compartir

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Compartir es una de las habilidades sociales más difíciles de aprender y desarrollar en nuestros niños. Para ello, dentro de nuestro cotidiano proceso de educación, será necesario tener paciencia y tiempo.

Alrededor de los dos años, los niños se encuentran en una etapa de pensamiento concreto en la que les cuesta trabajo desprenderse de uno u otro objeto, especialmente por el “temor” que les genera sentir que lo van a perder definitivamente. En este mismo sentido empiezan a afianzar el concepto de
pertenencia y propiedad, en el que “todo es mío”, generando esa dificultad en compartir.

El apoyo que podemos brindar, padres, adultos cercanos y maestros, es ayudarles a comprender que el objeto que prestamos no lo vamos a perder, simplemente no lo vamos a tener físicamente por un tiempo, pero volverá para que tengamos acceso a él y lo sigamos disfrutando.

Sólo es posible aprender a compartir en la interacción y el contacto con otros niños, con los que poco a poco irán esperando su turno y cediendo cada vez con mayor tranquilidad.

A través del ejemplo que vean en casa podrán aprender a disfrutar compartiendo, repartir dulces para todos los miembros de la familia, realizar juegos en los que intervengan varias personas, como armar una torre, en la que cada uno pone un cubo, rompecabezas, e invitarlos a “hacer regalos” para las
abuelitas, tías, hermanos, etc.

Así mismo, resaltar el comportamiento positivo, felicitarlos cuando comparten algo y evitar a toda costa llamarlos “egoístas” o “tacaños”. Estas sencillas dinámicas son solo algunas de las actividades que nos permitirán favorecer y fomentar la generosidad desde una temprana edad.

No olviden que los niños aprenden a compartir, en la medida en la que les enseñemos a hacerlo.

Ana María Ochoa Calderón
Directora

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